Poesía a la carta

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Arte que no harta ni es hurto

 

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El domingo 27 de septiembre muchos palabradores estuvimos en el Campo de la Cebada de Madrid escribiendo”poesía a la carta” en beneficio de la ONG Living MEKI, y fue sorprendente la cantidad de gente que se acercó durante horas a pedir tema y que colaboró “a la voluntad” con dicha causa, que busca llevar dicha allí donde escasea. Este encuentro nada cruento estuvo enmarcado dentro del Versódromo, festival no estival que se desarrolló sin malos rollos durante todo el día y donde hubo variopintas actividades.  Cuando ya tarde ser (o sea, al atardecer) repartimos más ramos de rimas, pero en su versión oral. Sí, muchos alaridos de oralidad hubo, incluso algunos con olor a hilaridad. Nos volvimos a casa con un contento contante y sonante (al menos yo), aspirando, espirando y esperando que se repita pronto (ah, hablaron de llevar a la imprenta parte del arte escrito que nació ese día, para que no muera y siga dando y ayudando donde se necesita, allí* donde no hay dandis ni duendes; ojalá así sea)

 

 

¡Gruesas gracias por las fatuas fotos, Siete Soles, Javier Jimeno y Eva Cammerino!

 

* El pueblo etiope de Meki es actualmente el eje transversal de los esfuerzos y, al mismo tiempo, el responsable de dar nombre a la iniciativa Living Meki. Se trata de un poblado situado a 135 kilómetros de la capital de Etiopía, Adis Abeba, en dirección suroeste. Con una comunidad aproximada de 45.000 habitantes, Meki es el centro administrativo del área Dudga Woreda que engloba a unos 200.000 habitantes y pertenece a la región de la Oromya. En origen, la población de la zona era prácticamente nómada pero ahora, tras varias generaciones, la vida gira en torno a la agricultura y a la ganadería.

El día del gran mercado es el jueves y las calles de Meki rebosan actividad desde antes de que salga el sol; los habitantes de la zona rural colindante acuden a la ciudad para vender sus productos y comprar otros. El entramado urbanístico se vertebra en base a la carretera que cruza el río Meki y que es la principal vía de comunicación con otras ciudades. A partir de ella nacen a ambos lados las calles de tierra hacia los distintos puntos de la ciudad. Los habitantes de Meki conocen muy bien el duro trabajo del campo y el hambre. Por ello muchos quieren que sus hijos estudien y lleguen a la Universidad para optar así a una vida mejor.

A día de hoy en Meki, como en otras muchas poblaciones de África, la caridad y la ayuda extranjera es un factor clave para el desarrollo. Afortunadamente en Meki actúan además de Living Meki otras asociaciones sin ánimo de lucro como la Fundación Pablo Horstmann o la Asociación Nuevos Caminos, ambas también españolas. Entre todos creemos que la población de Meki merece todos nuestros esfuerzos para alcanzar un futuro mejor pero la realidad es que trabajamos para que tengan un presente.