Viajar hasta ajarse

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Por el camino largo o buscando el atajo
viajar, viajar a destajo.

Viajar, viajar y viajar. Viajar, viajar hasta ajarse.
Elegir alejarse y alojarse en viajar.
Viajar con nuestro arbitrio de arbitraje.

Viajar y relajarse, despejarse.
De pujas laborales despojarse.
Pujar por viajar,
empujarse a viajar.
Bajar de trabajar, de rebajarse.
Quitarse los trajes, salir del engranaje.
Viajar, olvidar cronometrajes.
Viajar y al volver preguntarse: ¿qué me traje?
¿Kilometraje?
¿Más bagaje?

Viajar, viajar y viajar.
Viajar como experiencia, aprendizaje.
Dejar nuestro manojo de dudas y viajar
haciéndole a la vida homenaje.

Oír nuestro flujo, oír su mensaje.
Sentir el embrujo,
el oleaje.
Seguir el deber de ver y percibir.
Hincharse de escuchar y escucharse.
No esperar a ser un despojo, viajar. Viajar
y mancharse de ensancharse.
Usar de espejo nuestro fecundo mundo
haciendo país
cada paisaje.

Viajar, viajar y viajar. Viajar con arrojo, con coraje.
Temor y resquemor resquebrajar, y viajar.
Tomar lo que sea y marcharse.

De joven o de viejo, con cortejo o sin cortejo,
con hijos o sin hijos… pero con ojos.
Aprovechando las rebajas. O viajar a lo salvaje.
Sin cobijo o pagando hospedaje.
A lo pijo. O como paje. O sin cuidar el ropaje.
Con capas o sin capas de equipaje.
Comiendo pan en rodajas o almejas y cangrejo.
Y donde sea, sabiendo o no el lenguaje.
Barajar viajar desde Barajas.
O en coche, pagando o no peaje.
De modo vagabundo.
Con medios abundantes.
Viajar
como viaja el caminante.

Comerciantes,
comediantes,
fabricantes,
mendicantes,
dibujantes,
y todas sus variantes;

habitantes del mundo, viajar y viajar,
y ser de nuestro viaje comandante.

Viajar, viajar y viajar. Viajar, viajar hasta ajarse.
Elegir alejarse y alojarse en viajar.

Viajar
con nuestro arbitrio
de arbitraje.